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Artículos - Revista Fácil Vivir

El camino hacia la vivienda propia con el Subsidio Familiar 2026

vivienda propia 2026

Lograr el sueño de tener casa propia en Colombia es un proyecto que requiere planeación, pero, sobre todo, el aprovechamiento de las herramientas que el Estado y las Cajas de Compensación Familiar ponen a disposición de los trabajadores. Para el año 2026, bajo la vigilancia de la Superintendencia del Subsidio Familiar (Supersubsidio), el panorama habitacional presenta cifras actualizadas que facilitan el acceso a soluciones de vivienda digna para los hogares con ingresos moderados.

El nuevo escenario financiero para el hogar

El punto de partida para cualquier aspirante es comprender que el valor de las ayudas está ligado al Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMLMV). Con un salario mínimo proyectado en $1.750.905, los montos de los subsidios han alcanzado cifras históricas. Por ejemplo, una familia que percibe ingresos mensuales de hasta dos salarios mínimos puede acceder hoy a un respaldo económico de $52.527.150, lo que representa una base sólida para el cierre financiero de su inmueble. Para aquellos hogares que se ubican en el rango de ingresos entre 2 y 4 salarios mínimos, el apoyo se sitúa en los $35.018.100, manteniendo la vigencia del beneficio de 20 SMLMV.

Aunque la adquisición de una casa nueva es la ruta más conocida, el sistema de subsidios actual se adapta a distintas realidades. Para quienes ya poseen un terreno legalizado, la modalidad de Construcción en Sitio Propio permite edificar una solución de vivienda de interés social. En entornos urbanos, este apoyo asciende a $31.516.290, en zonas rurales, reconociendo los desafíos logísticos, el subsidio llega hasta los $122.563.350.

De igual manera, la mejora de las condiciones de vida es una prioridad. Aquellas familias cuya residencia actual presente deficiencias estructurales, falta de servicios básicos o hacinamiento crítico, pueden postularse al subsidio de Mejoramiento de Vivienda. Este beneficio otorga hasta $38.519.910 para transformaciones en entornos rurales y $31.516.290 para intervenciones urbanas, permitiendo dignificar el hogar existente.

Una novedad para el 2026 es el fortalecimiento del Subsidio para Vivienda Usada, destinado específicamente a poblaciones en condición de vulnerabilidad, como personas desplazadas, madres comunitarias del ICBF y víctimas de la violencia. En este esquema, los montos se distribuyen de forma muy detallada según el nivel exacto de ingresos del postulante. Una persona con ingresos mínimos puede recibir hasta $38.519.910 para adquirir una casa usada, garantizando que los sectores más protegidos tengan opciones inmediatas de habitación.

Entendiendo los límites del mercado (VIS y VIP)

Para que el subsidio sea aplicable, la propiedad elegida debe cumplir con los topes de precio establecidos por la ley. En las principales ciudades del país como Bucaramanga y el área metropolitana, el valor de un inmueble de Interés Social (VIS) puede llegar hasta los $262.635.750, mientras que en el resto de los municipios el tope es de $236.372.175. Si el presupuesto es más ajustado, la Vivienda de Interés Prioritario (VIP) se mantiene como una opción accesible con un valor máximo de $157.581.450.

Adquirir vivienda en 2026 exige mayor planeación familiar.

Para el año 2026, la adquisición de vivienda se presenta como un desafío significativo para muchas familias, especialmente en un contexto donde el incremento del salario mínimo impacta directamente el valor de los inmuebles. Si bien el aumento salarial busca mejorar el poder adquisitivo, en la práctica este ajuste también se refleja en el alza de los precios de los proyectos, lo que limita el acceso real a una solución habitacional.

Un ejemplo claro se observa en la vivienda de interés social (VIS) urbana, cuyo valor puede incrementarse aproximadamente en 48 millones de pesos. Este aumento implica que las familias deban solicitar un monto mayor de aprobación de crédito ante las entidades financieras o, en su defecto, contar con un ahorro más alto que les permita cumplir con el cierre financiero del negocio. Para muchos hogares, lograr alguna de estas dos condiciones representa una dificultad adicional.

Ante este panorama, resulta fundamental que las familias realicen un análisis financiero juicioso antes de iniciar el proceso de compra. Aspectos como el nivel de ahorro disponible, el monto de crédito que puede ser aprobado, el tipo de proyecto, la ubicación de la vivienda y la fecha estimada de entrega del inmueble deben evaluarse con anticipación. Este análisis permitirá determinar el momento más adecuado para postularse a un Subsidio y así aumentar las probabilidades de lograr una asignación efectiva.

Adicionalmente, es valioso tener en cuenta que el puntaje de calificación para acceder a subsidios no depende únicamente de los ingresos ni de los ahorros. La conformación del hogar desempeña un papel clave, así como la certificación de condiciones especiales que puedan otorgar puntos adicionales y mejorar la posición de la familia dentro del proceso de selección.

A partir del año 2026, el acceso a una casa propia se perfila como un reto mayor para los hogares, lo que hace indispensable una planeación financiera estricta. Ajustar los gastos del hogar y fortalecer la capacidad de ahorro no solo será una recomendación, sino una necesidad para quienes aspiren a cumplir el sueño de tener vivienda en un entorno económico más exigente.


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