Revista facil vivir
El camino resiliente del sector constructor
La conclusión del SAE I 2026, Camacol Santander.
El pasado 19 de febrero se llevó a cabo el Seminario de la Actividad Edificadora (SAE), un espacio estratégico diseñado para ir más allá de la exposición de datos. Tras un inicio de año marcado por la complejidad de la coyuntura económica, el evento tuvo un propósito, ayudar a los constructores y empresarios a direccionar sus negocios en el mercado actual.
El panorama regional:
Durante la jornada, Javier R. Peñaranda, gerente de Camacol Regional Santander, expuso una realidad que exige resiliencia. Las cifras de la última década evidencian una contracción sostenida en los indicadores LIVO (Lanzamientos, Iniciaciones, Ventas y Oferta). Sumado a lo anterior, el mercado sufrió una reconfiguración, dado que antes del 2020 el segmento No VIS dominaba la dinámica inmobiliaria, pero en pandemia ambos segmentos convergieron, generando un “boom” postpandemia, que invirtió la balanza, a favor del segmento VIS.
Sin embargo, al aumentar la participación VIS, trajo consigo dependencia a las políticas públicas, lo que dio resultado a un registro histórico de 1.544 desistimientos en 2023, el más alto en los últimos diez años, resultado de los cambios en el esquema de asignación de Mi Casa Ya.
El desafío nacional:
A nivel país, Gabriela Bonilla, directora de Estudios Económicos de Camacol nacional, acoto que el fenómeno de los desistimientos se magnifico en toda Colombia, alcanzado 31.931 en 2024 debido a los cambios en los requisitos de los subsidios, y otros 30.906 en 2025 debido a la suspensión del programa. Ante este escenario, se demostró que los constructores, han adoptado una postura de precaución, pues, aunque el 2025 mostro un repunte en ventas, los lanzamientos no han crecido a la par, y se ha comenzado a generar una diferencia en unidades, por lo que Bonilla advirtió que la mayor amenaza, para el sector es el proyecto de decreto del Ministerio de Vivienda que pretende fijar los precios de las construcciones y eliminar el tope de 150 SMLV para la VIS, borrando del mapa la vivienda de renovación urbana, y desconociendo el aumento del valor m2 del suelo, basado en una escasez del mismo. De aprobarse, la oferta podría verse desmotivada y se generaría una disminución de la vivienda formal, al no reconocer la proyección real de costos.



















